viernes, 10 de enero de 2014

HUAYNAMOTA
 
 
 
la localidad de Huaynamota está situado en el Municipio de Del Nayar (en el Estado de Nayarit). Tiene 484 habitantes. Huaynamota está a 680 metros de altitud.
En la localidad hay 231 hombres y 253 mujeres. La relación mujeres/hombres es de 1.095. El ratio de fecundidad de la población femenina es de 3.31 hijos por mujer. El porcentaje de analfabetismo entre los adultos es del 15.29% (12.55% en los hombres y 17.79% en las mujeres) y el grado de escolaridad es de 4.64 (4.79 en hombres y 4.49 en mujeres).
 
 

En Huaynamota el 36.57% de los adultos habla alguna lengua indígena. En la localidad se encuentran 102 viviendas, de las cuales el 0% disponen de una computadora.
 
San Ignacio de Loyola es el patrón del pueblo, pero es el Cristo Nazareno el que se venera con fervor durante la Semana Santa. La tradicional ausencia de evangelización en la zona, la resistencia d
e los indios a someterse a otra religión, así como lo aislado e inaccesible del lugar han hecho de la celebración de Semana Santa en Huaynamota algo único. Por un lado se organizan procesiones con el Cristo Nazareno y por otra parte se realizan actividades y rituales absolutamente paganos, de los cuales la Iglesia se mantiene al margen. Desde el miércoles al caer la tarde llega gente de todas partes del país, unos en avioneta, otros a pie, todos con la intención de ver al Cristo Nazareno y velarlo toda la noche en el atrio de la iglesia. A partir del jueves y hasta el sábado el Cristo será llevado en procesión por todo el pueblo, por lo menos dos veces al día; el resto del tiempo permanecerá en el atrio para seguir siendo venerado. Personajes centrales durante la Semana Santa son los “judíos”. Mestizos y huicholes se pintan el cuerpo de negro, con olotes de maíz carbonizados y machacados. Estos personajes son los encargados de mantener el orden durante los días santos, son la “autoridad”; ellos estarán presentes en todas las actividades tanto cristianas como paganas.
Son más de ochenta, a veces con actitud irreverente, otras burlona y en muchos casos autoritaria y represiva (se dan casos de censura a las parejas que van abrazadas, por considerar al pueblo, en estos días de ritual, como un recinto santo, y tampoco permiten a la gente ingerir bebidas embriagantes). El Jueves Santo en la mañana el ritual inicia con el sacrificio de un borrego en la iglesia; más tarde el Cristo Nazareno es llevado en procesión, y al terminar se le deja nuevamente en el atrio para ser velado toda la noche.
En el transcurso de ésta los “judíos” aprehenden al Cristo, lo colocan en el centro del atrio, rodeándolo de ramales, y todos danzan dando vueltas al templo y golpeando sus espadas negras de madera, mientras tríos y bandas alegran la velada.  Al día siguiente por la mañana la gente corre por los callejones, buscando tener el mejor lugar para presenciar el siguiente acto, que tiene un carácter evidentemente pagano; tanto huicholes como mestizos participan en él. Un niño de aproximadamente ocho años, representando al Niño Jesús, va de la mano de un personaje que en la otra mano trae un látigo con el cual tendrá que protegerse de la agresión de los judíos, que ayudados con sus espadas tratarán de arrebatarle al niño antes de que lleguen al atrio. Varios callejones separan al niño y a su custodio de la meta, y tendrán que soportar una cruenta persecución antes de llegar a su destino.
Un poco más tarde, en la pista de aterrizaje aparece otro personaje, Barrabás, que viste una túnica de época y una larga peluca; junto a él están tres niños que lo irán surtiendo de piedras para que pueda defenderse del ataque de los judíos, quienes intentarán a toda costa someterlo. Esta otra batalla, no menos cruenta que la anterior, acabará con el sometimiento de Barrabás. El sábado, con la quema del Judas, y con la aparición de los danzantes y del diablo, la ceremonia termina; poco a poco Huaynamota regresa a la normalidad, los visitantes se retiran, los judíos desaparecen y el pueblo queda sumido otra vez en la tranquilidad y en el silencio, “como si aquí nada hubiera pasado”. 
 
 






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